Cairns – Brisbane. Nuestro primer road trip

Con mucha pena por habernos despedido de la familia que habíamos formado en poco menos de un mes nos enfrentamos con muchas ganas a nuestro primer road trip por Australia.

Recogimos nuestra furgoneta que habíamos reservado por relocation (modalidad de viaje muy interesante y muy popular en Australia que consiste en que una compañía de alquiler de coches te deja uno de sus vehículos para que se lo lleves a otra sede de otra ciudad en un número determinado de días, por lo que no pagas y además te dan una cierta cantidad de combustible) de 5 días y la primera parada fue Mission Beach. Allí ya nos dimos cuenta de que las playas de Australia son algo espectacular. No podíamos creernos que esa playa tan enorme y tan paradisíaca estuviera tan vacía, podemos decir que la teníamos exclusivamente para nosotros.

Después de Mission Beach nos fuimos para Townsville, donde pasamos la noche para el día siguiente coger el ferry e ir a Magnetic Island. Pasamos la mañana en esa isla tan preciosa y fue la primera vez que pudimos ver koalas en libertad. También hicimos una ruta en la que visitamos algunos búnkeres usados en las guerras mundiales y pasamos un ratito en una de las playas de la isla.

Cuando volvimos a Townsville nos pusimos de camino a Arlie Beach rumbo a la visita más esperada del viaje. Por la mañana nos fuimos al puerto y ahí nos estaban esperando para la excursión. Cuando llegamos a las Whitsundays Islands después de un movidito trayecto en el barco, nos llevaron a ver un poco la vegetación de la isla y poco después llegamos al mirador desde el que se veía la increíble Whitheaven Beach. Allí nos dejaron un rato a nuestra bola para que pudiéramos disfrutar de la playa a nuestro antojo. Esa arena blanca y ese agua turquesa cristalina era lo más precioso que habíamos visto nunca, y eso que nos salió un día un poco nublado. También en esa playa pudimos ver, aunque con un poco de dificultad, en una pequeña lagunita que se había formado en el medio tiburones enanos “friendly” donde podías nadar con ellos sin que te hicieran nada.

Una vez terminamos en la playa volvimos al barco, comimos y nos dirigimos a hacer snorkel en la Gran Barrera de Coral. Esta barrera empieza un poco más de Cairns y llega hasta casi Sunshine Coast y es una pena cómo la estamos destruyendo con el poco cuidado que le ponemos al medio ambiente. Es absolutamente increíble el mundo submarino que hay en la Barrera de Coral, estuvimos nadando alrededor de una hora y media en el primer spot y no dejábamos de ver por todas partes colores y formas diferentes de coral. Lo que más nos sorprendió y fue uno que vimos con forma de cerebro gigante que respiraba constantemente, no paraba de bombear agua.

El siguiente sitio donde hicimos snorkel no tenía nada que ver con el primer: era una gigante pared de coral que empezaba prácticamente en la superficie y llegaba hasta muy al fondo y que íbamos recorriendo al lado alucinando con su magnitud.

Con esta inmersión acabamos nuestra inolvidable experiencia en las Whitsundays y nos fuimos de vuelta a Arlie Beach para poner rumbo a Brisbane.

Fue un viaje un poco acelerado ya que no teníamos demasiados días para llegar a Brisbane y dejar la furgoneta, pero mereció muchísimo la pena. Nos saltamos Fraser Island y Noosa porque eran lugares a los que podríamos ir fácilmente desde Brisbane (aunque finalmente nunca llegamos a ir a Fraser), pero llegamos completamente enamorados de lo que habíamos visto.

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