Después de un día entero conduciendo, la mañana del 5 de abril llegamos a la ciudad que íbamos a considerar nuestra casa. Llegamos a Kelvin Grove y ahí estaba Álvarito esperándonos para acogernos como okupas en su casa.
Nos ayudó a subir nuestras toneladas de equipaje y allí estuvimos asentados las primeras dos semanas de nuestra estancia en Brisbane. Fue nuestra primera toma contacto con la ciudad. Allí pasábamos las mañanas Litro, Javi y yo y Raquel se unía cuando acababa de trabajar.
Uno de los primeros días nos llevaron a Eat Street, una especie de mercado para comer, tomar algo y con música en directo que hay a las afueras de la ciudad. Para ello cogimos uno de los ferries que hay en Brisbane y ahí fue cuando por primera vez vimos la city de noche y nos enamoramos de ella. Jamás olvidaremos ese momento en el que desde el barco vimos los edificios de la orilla del río y veíamos cómo algo imposible vivir allí. No sabíamos en ese momento que dos semanas después nos estaríamos mudando a uno de ellos.
Los primeros días en casa de Litro y Raquel nos los tomamos un poco de relax, buscábamos trabajo un rato por las mañanas y poco más. Uno de esos días yo recibí una llamada de una empresa a la que había mandado mi cv para trabajar de lo mío y me hicieron mi primera entrevista. Contra todo pronóstico pasé esa entrevista, pero en cuanto se enteraron de que estaba en Australia con la work and holiday visa me tiraron para atrás. En ese momento empezamos a darnos cuenta de que encontrar trabajo iba a ser más difícil de lo que habíamos pensado.
Al poco tiempo Álvaro empezó a trabajar en Uber Eats y Javi se compró su bici eléctrica para empezar a hacerlo también y así poder tener algún ingreso para empezar a despegar mientras yo encontraba algo que nos permitiera que él pudiera buscar también algo mejor. Lo que no sabíamos es que esta situación se complicaría un poco más de la cuenta, como todo en Australia.
Al fin nos mudamos a nuestra casa en Queen street, la calle más céntrica de la ciudad y en uno de esos edificios con los que fantaseábamos nada más llegar. Era un apartamento maravillo, gigante, en el centro de la ciudad, con compañeros de piso que llegaron a ser amigos y con todo tipo de instalaciones de lujo, y allí fue donde pasamos los mejores ratos de nuestra tiempo en Brisbane.
La búsqueda de trabajo cada vez se hacía más dura. Yo me pasaba todos los días mañana y tarde recorriéndome la ciudad y alrededores de arriba abajo echando cvs en todos los locales posibles, y lo mismo en todos los portales de empleo en internet y no salía nada de nada, mientras Javi se pasaba el día en la bici para que pudiéramos vivir, una situación cada vez más frustrante y que más de una vez me hizo plantearme volver a casa.
Algo que afortunadamente sí me iba saliendo eran las clases particulares de español. La primera de todas fue Maria, una señora que estudiaba español en la universidad porque le encantan los idiomas (ya sabe inglés, italiano y francés) y que quería un poco de ayuda extra. Conocer a Maria es una de las mejores cosas que me ha dado Brisbane porque, además de ser una alumna increíble, es una persona buenísima que me ha cuidado y enseñado como la que más y me ha hecho sentirme siempre como en casa con ella.
También tuve el placer y la suerte de conocer y de dar clase a Ash y Steny, un matrimonio que se acababa de comprar una casa en Moaña, un pueblo minúsculo de Vigo, que necesitaban aprender algo de español para que la comunicación allí fuera posible. He dado clase a bastante gente durante todo el año pero la verdad es que considero que he sido tremendamente afortunada de encontrar a estas tres personas que me han enseñado y ayudado mucho más de lo que yo he podido hacer con ellos.
Mientras tanto yo seguía echando cvs y Javi montado en la bici todo el día y allá por finales de junio recibí un mensaje de Facebook de una chica a la que yo había escrito hacía unas semana porque buscaba a alguien para limpiar casas. Y así Natalia apareció en mi vida. Me escribió un martes a las 7 de la tarde y el miércoles a las 7 de la mañana ya estaba trabajando con ella. Yo no podía estar más contenta de que por fin me hubiera salido algo. Los dos primeros días eran de prueba así que yo intenté hacer lo posible para pasarlos y poder por fin decir que tenía trabajo, que después de casi tres meses de búsqueda constante era lo que más feliz me hacía. Y así fue, lo conseguí y estuve trabajando con ella y con Cathe, Mona, Ruddy y Mary durante los siguientes cinco meses.
Al poquito tiempo de empezar con Natalia recibí otra llamada que no me pudo hacer más feliz: me llamaban de Zara para tener una entrevista por un currículum que había dejado en la tienda hacía igual un mes y medio. Me preparé esa entrevista como nunca me había preparado una en mi vida, estudié todo lo que vi en internet sobre entrevistas de Zara además de mogollón de vocabulario del mundo de la moda que para ser sinceros más de la mitad nunca he utilizado.
Llegué al centro comercial de Chermside como un flan, monísima toda vestida de Zara y entré a la tienda. Katie vino a buscarme y me llevó al stockroom de la sección de caballero a esperar a otra chica que teóricamente iba a hacer la entrevista conmigo. A los cinco minutos vino Mia diciendo que la otra chica finalmente no iba a venir y que podíamos empezar la entrevista. Me preguntaron las típicas preguntas de entrevista, ni más ni menos, y como las tenía más que preparadas la verdad es que me salió todo bastante bien teniendo en cuenta lo nerviosa que estaba. Si esto fue un martes, el viernes siguiente Mia me llamó para decirme que me habían cogido y que pronto me mandarían todos los papeles para firmar el contrato. No es posible imaginarse mi estado de alegría: desde que me di cuenta de que encontrar un trabajo cualificado iba a ser completamente imposible dije que donde de verdad quería trabajar era en Zara, y lo había conseguido. Así que a las dos semanas empecé con ellos y allí estuve hasta prácticamente mi último día en Brisbane, contando con fechas especiales como Black Friday, navidades y Boxing Day, y no puedo estar más agradecida con todos mis compis y managers por lo bien que me han tratado siempre y lo mucho que me han enseñado.
Cuando yo ya por fin tenía encaminado el tema del trabajo, era el turno de Javi para empezar a hacer algo diferente a montar en bici. Lo primero que hizo fue apuntarse a una academia de inglés para probar a ver si le resultaba productivo con el inglés. Estuvo un es yendo a clase de lunes a viernes 4 horas cada día pero al final decidió no seguir porque no lo estaba viendo del todo útil.
También empezó a buscar otro trabajo distinto aunque iba a ser un poco complicado porque esto era por julio y el tenía programado un viaje a Asia en agosto. En cualquier caso le llamaron de un lavadero de coches en el que dejó el currículum y después de hacer una prueba le contrataron. Estuvo trabajando allí unos 10 días porque entre que la gente era demasiado antipática y que era un trabajo muy duro para la hernia de su espalda, decidió que no quería seguir allí.
Al poco tiempo de esto Javi se fue a Asia con Litro porque sus amigos Mario y Nando venían a visitarlos.